EFECTIVIDAD DE LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA
Para que la estructura de una organización sirva como medio efectivo para el logro de los objetivos, deben reflejarse en ella los principios de organización, así como deben evitarse algunas fallas frecuentes que, en su mayoría implican la violación o inadecuada aplicación de los mismos.
Principios de Organización:
- División del Trabajo: La división del trabajo considerada como especialización ocupacional es, en realidad un principio económico y no de organización. Su aplicación se realiza porque se ha demostrado que es económicamente ventajoso especializar el trabajo y que el desempeño del personal, en esas condiciones, es más eficiente. En base a ello, muchas veces se ha tendido a la superespecialización con consecuencias negativas en la motivación del trabajador.
- Coordinación: Es el proceso de integración de las actividades de las diversas unidades a fin de alcanzar efectivamente los objetivos organizacionales. Sin coordinación las unidades perderían de vista su rol dentro de la empresa. La clave para una coordinación efectiva es la comunicación.
- Ambito de control: La teoría administrativa moderna sostiene que para la determinación de ámbitos de control apropiados se deben considerar todas las variables pertinentes a fin de estructurar el ámbito más adecuado para cada situación. Según Stoner dichas normas incluyen factores relativos a la situación, a los subordinados y a los jefes. De la consideración de los mismos surgirá la definición de tramos de control más amplios o más estrechos.
- Autoridad - Responsabilidad: La autoridad es el elemento que le da cohesión a la estructura organizativa. Es el derecho legítimo de exigir obediencia de los subordinados y tiene como base el cargo que ocupa quien la ejerce. Esta autoridad es impersonal y es conferida por la organización. Autoridad, responsabilidad y obligación son la base para legitimar la jerarquía institucional, el sistema de control, la amplitud de mando, la coordinación y las relaciones línea - staff.
- Jerarquía: Todo subordinado debe conocer con precisión cuál es su autoridad y a quién debe derivar los asuntos que escapan a su competencia. La línea jerárquica debe ser suficientemente clara y precisa a lo largo de toda la pirámide organizacional, de manera de facilitar la delegación de autoridad y ordenar la toma de decisiones.
Fallas estructurales más frecuentes:
- Falta de flexibilidad: No-conocimiento de cambios en el medio.
- Incomprensión de la organización: No-conocimiento de líneas, etc.
- Carencia de una adecuada planificación estructural: Futuro.
- Desconocimiento de los roles.
- Incoherencia entre fines y medios.
- Inadecuada aplicación de los principios relacionados con la autoridad.
- Incorrecto aprovechamiento de las unidades de apoyo.
- Sobredimensionamiento estructural.